Mi amor era un corsé.
Se ciñó a mi alma destartalada.
Literales, sus cuerdas,
me cortaban el aire,
me asfixiaban.
Nada dentro de él cabía,
todo lo ajeno, sobraba.
El tiempo olía a añejo
no había matices,
ni esperanzas.
Nudos de avaricia,
egoísmo y posesión.
Corchetes oxidados,mojados,
de lágrimas mudas
de la desesperación.
Y cogiste las tijeras.
Te cortaste hasta la carne.
Aún no para de sangrar.
Aún no para de cortarse.
Aún puede oler el miedo
de volver a encorsetarse.
ABruxa
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